TT MAGAZINE

¿Se puede sentir y vivir la montaña desde casa?

1 marzo, 2019

Desde Tulson Tolf decimos rotundamente sí, sí y sí. Pero claro por qué es posible, cómo es posible, de qué forma es posible. Lo es a través de la literatura, por mediación de los libros. Lo que ocurre ahora es que después de esta determinante afirmación surge la pregunta, pero qué libros, y como puede ser posible llegar a ese sentimiento por la montaña, y por las grandes gestas del alpinismo. Pues bien, es posible gracias a esa literatura tan grande como extensa que poseemos sobre nuestra actividad favorita, el Alpinismo, desarrollado en ese entorno tan natural como mágico de la Montaña.

Tenemos infinidad de títulos de todas las clases, pero trataremos de dejar a un lado aquellos un tanto tétricos o morbosos por su forma de expresar las vivencias, y nos ceñiremos a aquellos que marcaron a una generación de alpinistas, que se motivaron, se ilusionaron, y fueron capaces de hacer gestas gracias a ese emborrachamiento literario que sus autores fueron capaces de impregnar en cada página, en cada párrafo, en cada vivencia. Hablaremos de aquellos libros escritos hace unas décadas. Podríamos enumerar uno a uno todos, pero comenzaremos por aquellos clásicos que no dudamos han sido leído por el 98 % de los alpinistas de esta generación pasada. Por ejemplo el clásico de Estrellas y Borrascas del gran escritor y alpinista Gaston Rebuffat. Leer este libro es acompañar al autor en esas paredes de los Alpes en aquellos tiempos donde todo era rudimentario, todo era improvisado, donde los equipos no se parecen a los de hoy, donde el alpinismo estaba en su estado puro. Pues bien este alpinista supo llevarnos por esas seis paredes nortes de los Alpes, mostrándonos todas las caras de la montaña, la del alpinista con su esfuerzo por conseguir sus rutas, pero en un idioma encantador, motivador y sobre todo embaucador, pues un gran número de repeticiones de estas paredes se lo deben a este libro. De Gaston Rebuffat podríamos hablar de libros también ilustres, como Hielo,Nieve y Roca, o Las 100 Ascensiones de los Alpes, una guía gráfica de algunas clásicas de los a Alpes, que también inspiró a muchos alpinistas y ha sido referente de consulta por infinidad de alpinistas. Como no también su otro clásico, La Montaña es mi Reino.

Dentro de esa época dorada del alpinismo, no podemos dejar de citar a Lionel Terray, con su Los Conquistadores de lo Inútil, una obra maestra que como muy bien dice su título no hace falta describir su contenido, pero que también nos lleva a poder vivir esas gestas con esos equipos rudimentarios, sin pies de gato, sin “Gore”,sin materiales de duraluminio, es decir mucho peso y pocas prestaciones comparativamente a hoy. Entre Cero y ocho mil, qué podemos decir de ese libro que nos muestra y nos traslada a esa larga duración de subir paulatinamente montañas hasta su más emblemática altura del Everest. Este es el gran Kurt Diemberger, su protagonista. Hablar de Ricardo Casssin, es sinónimo de esfuerzo, de dureza y tenacidad, y por ello la lectura de Jefe de Cordada es una muestra de ese enigmático valiente llamado Cassin para todos. Como no, Anapurna de Maurice Herzog, con su conquista al primer 8000, describiendo lo que era una verdadera expedición alpina, todo una aventura. Hay tantos y tantos libros todos de esa época dorada donde la literatura formaba mucha parte del alpinismo, pues no existiendo internet ni la tecnologia actual, era el medio de información y de inspiración para programar diversas escaladas.

Sin describir gestas alpinistas, pero sí sentimientos hacia nuestro amor por las montañas hablaríamos de El Sentimiento de la Montaña de Eduardo Martínez de Pisón, gran escritor que nos lleva a la magia de nuestro entorno, o sus Cuadernos de Montaña otro libro para leer. Meditaciones de las cumbres de Julius Evola, es un libro cuyo magnetismo y profundidad nos exige leer y releer varias veces sus profundas meditaciones dado el calado de sus expresiones. De nuestro querido Reinold Messner, cuya presentación no hace falta pues es un icono, tenemos un libro que se adelanta en el tiempo a lo que pretendemos hoy en alpinismo. Solo, o su otro libro Espíritu Libre, donde su alma se queda al desnudo por esa libertad que ejerció siempre en el alpinismo, y por qsupuesto su libro El Desafío. Este gran alpinista pionero en su género ha sabido transmitirnos por la literatura una nueva forma de concebir el alpinismo. De Walter Bonnati, ese legendario alpinista creador de las grandes rutas alpinas cuyo sello permanecerá eterno pues sus dificultades siguen hoy siendo un reto. En su libro Montañas de una Vida, nos narra sus vivencias incluso las negativas que tuvo. Y El Primero de Cordada de Roger Frison-Roche, quizá el más inentendible para la última generación de alpinistas, pero que marcó una lectura de obligado cumplimiento en esa época dorada de nuestro alpinismo clásico.

Otros muchos de la misma época, Grieta en el Glaciar de Roger Frison-Roche, Montañas Injustas de Agustin Faus, Vocación Alpina de Armand Charlet, Los Tres Últimos Problemas de los Alpes de Ander Heckmair, La Conquista del Cervino de Eduard Wimper, Cordadas de Alerta de JJ Mollaret, La Conquista de las Montañas de Eric Shipton, El Alpinismo Hoy de Hermann Huber, Erase Una Vez el Sexto Grado de Ricardo Cassin, El Espíritu de una Época de Royal Robbins, El Espíritu de la Roca de Ron Kauk, Los Andes Vertiginosos de Rene Desmaison, La Montaña no Quiso de Saint-Loup, El Séptimo Sentido de Kurt Diemberger, y la Vertiente Oscura de Joe Simpson, todos libros escritos por grandes alpinistas y escritores, que como muy bien dicen sus títulos son de gran recomendación su lectura. Toda una extensa bibliografía capaz de hacernos volar por cualquier macizo, por cualquier pared en cualquier montaña, consiguiendo que los lectores alpinistas sientan por unos momentos durante su lectura la introducción a las actividades descritas por estos grandes escritores, hasta el punto de ser capaces de sentir y vivir la montaña desde casa.