TT MAGAZINE

Climbing Running

4 enero, 2019

 

Correr escalando, escalar corriendo. Escalar rápido, y sin duda, escalar ligero. El término Climbing Running es de los más novedosos, y su concepto es el que más está gustando y creciendo exponencialmente. Subir las montañas con la emoción que te invade mientras corres, y así ligero, trepar, escalar, subir y bajar.

“Pasear por las montañas” por horas y horas es la actividad que mayor seguridad transmite, incluso tratándose de grados de dificultad bajos. Es el mejor entrenamiento para conocerte, y conocer cuales son tus límites, para balancear y aprender a controlar tu centro gravitatorio. Subir, bajar, movimientos horizontales, diagonales sobre la roca, provocan un despertar de nuestros sentidos único. Fortalecen nuestros músculos del pie, nuestro equilibrio, y lo más importante, nos permite conocernos como en pocas actividades se logra.

La práctica del Climbing Running tiene dos vertientes principales, y ambas nos encontramos en las montañas de una u otra forma disfrutando de ellas desde perspectivas distintas. Una, es el corredor que llegado un paso de roca lo ve como un reto y decide aprender a afrontarlo disfrutándolo, y por tanto gozar de la montaña 360º. La otra vertiente es el escalador o alpinista rápido, que practica constantemente el Climbing Running porque es la base para comprender que a veces menos es más y que practicarlo es fundamental para tener una preparación verdaderamente importante para luego escalar importantes vías y realizar importantes actividades. Sea cual sea tu nivel y vertiente, todos nos vemos en la roca, y por lo tanto hay que saber cómo sacarle el mayor partido.

El primer punto a tener en cuenta es el calzado. Normalmente, desde la vertiente del corredor, venimos de la zapatilla de correr. En el momento de enfrentarnos a la verticalidad de la roca, y aun siendo mínima su dificultad, lo seguro y correcto es calzarse unos pies de gato. Pero no unos pies de gato cualquiera, deben ser los apropiados. Los pies de gato en general necesitan ser estrechos por antonomasia, porque es necesario recoger los puntos de expansión y concentrarlos para focalizar la fuerza. Sin embargo, para la práctica del Climbing Running es necesario que tengan un punto de expansión mínimo y medido al milímetro, sobre todo en la liberación, para permitir movimientos más libres, rápidos y cómodos. Deben ser unos pies de gato con la presión justa y correcta, tanto en puntera, talón, como en los ajustes pensados para todos los movimientos. Un pie de gato normal te hará daño, y no te permitirá ni disfrutar de la actividad realmente, ni practicarla correctamente. El pie de gato Qubit, (y Qubit Invernal con calcetín polar térmico para bajas temperaturas), es el único y primer pie de gato diseñado para la práctica de Climbing Runnig y Alpin Running. STEP 1 y STEP 2, son dos modelos perfectos o bien para quienes comienzan desde cero y quieren ir verticalizando sus subidas en roca, o bien para quienes en el otro extremo, ya tienen un grado muy muy alto en Climbing Running y Alpin Running, que lo que buscan prioritariamente es ir cómodos, y sin embargo pretenden fortalecer sus músculos y liberar movimientos en los tendones. Los tres modelos son plegables, y pesan como un par de calcetines. Solo tienes que plegarlos, y siempre llevarlos en tu bolsillo. Te salvarán de grandes apuros.

La ligereza es el concepto clave para comprender que no se trata de correr por correr, no se trata de cronómetros o tiempos. Se trata de sentirse inmerso en la roca, en la montaña, con la mayor ligereza, sencillez, y pureza posible, enfocándonos en el momento, disfrutando de una manera absolutamente única de la montaña y de la energía única que transmite la roca.